Hay desayunos que alimentan y desayunos que empiezan el día de verdad. Este pertenece a la segunda categoría. Es un desayuno que pide que te sientes, que no lo comas de pie ni con prisa, que le dediques los diez minutos que merece antes de que empiece todo lo demás.
El AOVE Arbequina de Masolea es, de los dos aceites que elaboramos, el que mejor funciona en el desayuno. Su suavidad y su dulzura natural lo hacen casi instintivo sobre una buena tostada. No hay que convencer a nadie: en cuanto lo prueban, lo entienden solos.
El aceite en el desayuno: una tradición que tiene todo el sentido
En Andalucía, el pan con aceite del desayuno es un hábito tan antiguo como el propio cultivo del olivo. No es una moda ni una tendencia: es la manera más natural de empezar el día con energía y con algo que sabe de verdad. Lo que esta receta hace es tomar ese gesto sencillo y añadirle un poco de intención, un poco de cuidado, sin perder ni un gramo de su esencia.
La ricotta fresca, las fresas maceradas con un toque de miel y el hilo final de Arbequina crean un conjunto que es a la vez luminoso y satisfactorio. Dulce pero no empalagoso. Cremoso pero ligero. Sencillo pero con capas.
Ingredientes (2 personas)
- 4 rebanadas de pan de masa madre (o pan de payés, pan rústico)
- 150 g de ricotta fresca escurrida
- 200 g de fresas limpias y laminadas
- 3 cucharadas de AOVE Arbequina Masolea (más un poco para macerar)
- 1 cucharada de miel de flores
- Hojas de menta fresca
- Sal en escamas (Maldon o similar)
- Pimienta negra recién molida (opcional)
Elaboración
Empieza con la maceración de las fresas, que necesita al menos 5-8 minutos para que los jugos se liberen. Lamina las fresas y colócalas en un bol. Añade la cucharada de miel y unas gotas generosas de AOVE Arbequina Masolea. Mezcla con suavidad y deja reposar mientras preparas el resto.
Tuesta las rebanadas de pan hasta que tengan una superficie ligeramente crujiente pero el interior conserve algo de esponjosidad. Un buen pan de masa madre no necesita más que eso: el calor lo activa y despierta todos sus aromas.
Extiende una capa generosa de ricotta sobre cada tostada sin miedo, la ricotta es el colchón sobre el que va a descansar todo lo demás. Coloca las fresas maceradas con todo su jugo. Añade unas hojas de menta rasgadas con los dedos (no cortadas, para que liberen mejor el aroma). Termina con un hilo generoso de AOVE Arbequina Masolea directo desde la botella y una pizca de sal en escamas.
Consejo Masolea
El orden importa: el aceite siempre al final, sobre todo lo demás. Así no se absorbe en el pan sino que queda en superficie, donde puedes olerlo y probarlo con toda su intensidad aromática. Si quieres una versión más invernal, sustituye las fresas por higos frescos y añade un poco de romero.Lo que hace especial a este desayuno no es la complejidad porque no la tiene, sino la calidad de cada ingrediente. El AOVE Arbequina, al mezclarse con la miel de maceración y los jugos naturales de la fresa, crea una especie de vinagreta dulce que impregna la ricotta de forma sutil. Un desayuno que sabe a verano y a campo, con toda la elegancia líquida que caracteriza a nuestra Arbequina cordobesa. El tipo de desayuno del que se habla a lo largo del día.
MASOLEA · Recetas · Desayunos y brunch · Tiempo: 15 min · Dificultad: muy baja