AOVE Masolea

Cómo organizar una cata de aceite en casa (y dejar a tus invitados sin palabras)

Olvídate por un momento de las catas de vino. La nueva tendencia que está conquistando las cenas gourmet y las reuniones en casa tiene un protagonista mucho más dorado, saludable y sorprendente: el Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE).

Organizar una cata de aceite en casa es una experiencia sensorial única que cambiará para siempre la forma en que tus invitados ven este ingrediente. En Masolea, queremos enseñarte los secretos de los catadores profesionales para que puedas organizar una velada inolvidable. Solo necesitas buena compañía, un par de botellas de calidad y ganas de descubrir a qué sabe realmente la naturaleza.


Preparando el escenario: ¿Qué necesitas?

No hace falta un laboratorio profesional para disfrutar de los matices de un buen AOVE. Con estos sencillos elementos, tendrás todo listo:

  • Los recipientes: Los catadores oficiales usan copas de cristal azul para no dejarse influenciar por el color del aceite (¡el color verde no indica mayor calidad!). En casa, puedes usar vasos pequeños de cristal, vasos de chupito redondos o copas de vino pequeñas.
  • Limpiadores de paladar: Entre un aceite y otro, el paladar debe "resetearse". Diez a mano rodajas de manzana verde (tipo Granny Smith) y agua mineral a temperatura ambiente.
  • El oro líquido: La clave de una buena cata es el contraste. Por eso, el dúo dinámico de Masolea es perfecto: la suavidad de nuestra Arbequina frente a la potencia de nuestro Picual.

El ritual de la cata: Paso a paso

El secreto de los expertos es involucrar todos los sentidos, excepto la vista. Sigue estos tres pasos con cada aceite:

1. El calentamiento (Fase Táctil)

El aceite debe catarse a unos 28°C para que libere todos sus compuestos volátiles. Sirve unos 15 ml (una cucharada) en el vaso. Cúbrelo con una mano por arriba (para atrapar los aromas) y abraza la base del vaso con la otra mano. Gíralo suavemente durante un par de minutos para transmitirle tu calor corporal.

2. El descubrimiento (Fase Olfativa)

Destapa el vaso y acerca la nariz rápidamente. Haz una inspiración profunda y cierra los ojos. ¿A qué te huele? Aquí es donde la memoria olfativa hace su magia. Busca notas a hierba recién cortada, tomatera, plátano, almendra o manzana.

3. La explosión (Fase Gustativa)

Toma un pequeño sorbo y repártelo por toda la boca. Ahora viene el truco del experto: el "stripping". Entreabre los labios y aspira aire bruscamente hacia adentro (sí, haciendo ruido). Esto oxigena el aceite en tu boca y multiplica los sabores. Trágalo y presta atención a dos sensaciones clave en la garganta: el amargor y el picor (recuerda, ¡son atributos positivos que indican alta calidad y antioxidantes!).


El orden importa: Arbequina primero, Picual después

Para que tu cata sea un éxito, nunca debes empezar por el aceite más intenso, ya que saturaría el paladar de tus invitados.

  1. Empezamos con Masolea Arbequina: Al olerlo, tus invitados notarán una dulzura sorprendente. En boca, es fluido, casi sin amargor, y dejará notas que recuerden a la papilla de frutas, la manzana verde y la almendra dulce. Es el aceite que arranca sonrisas por su amabilidad.
  2. (Momento de limpiar el paladar con manzana y agua).
  3. El gran final con Masolea Picual: Al destapar este vaso, el aroma inundará la mesa. Es un olor a campo puro, a madera ya hoja de higuera. Al probarlo, el contraste será espectacular: tiene cuerpo, un ligero amargor muy agradable y dejará un picor persistente en la garganta (gracias a sus polifenoles). Es un aceite con un carácter que no deja a nadie indiferente.

El broche de oro: Una vez terminada la cata técnica, saca a la mesa un buen pan artesanal de masa madre, un poco de sal en escamas y unos trozos de chocolate negro puro. Deja que tus invitados experimenten maridando estos ingredientes con la variedad que más les haya gustado.

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