Queso en Aceite: La receta de la abuela para conservar y potenciar tus quesos curados

Queso en Aceite: La receta de la abuela para conservar y potenciar tus quesos curados

¿Alguna vez has comprado un queso curado que estaba un poco "duro" o te ha sobrado una pieza que no querías que se secara más? Antiguamente, cuando no existían las neveras, nuestras abuelas dominaban el arte de la conservación en aceite de oliva.

Hoy rescatamos esta tradición en Masolea. No solo para que el queso dure meses, sino porque el aceite actúa como un alquimista: suaviza la textura, intensifica el sabor y nos regala un aperitivo listo para servir en cualquier momento.

¿Por qué el aceite de oliva es el mejor aliado del queso?

El aceite de oliva virgen extra (AOVE) crea una barrera natural contra el oxígeno, impidiendo que el queso se oxide o críe mohos no deseados. Además, ocurre una ósmosis deliciosa: el queso absorbe los matices del aceite y, a su vez, el aceite se impregna del carácter del queso.

Ingredientes necesarios

  • Queso curado o viejo: Elige un buen queso de oveja o cabra (tipo Manchego). Evita los quesos frescos, ya que tienen demasiada agua.
  • Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) Masolea Picual: Es el alma de la receta. Usa un aceite de calidad superior, como nuestro Masolea, conocido por su estabilidad y su frutado intenso que realzará el queso.
  • Hierbas y especias (el secreto de la abuela): Pimienta negra en grano, ramas de romero fresco, tomillo, laurel y un par de dientes de ajo pelados.

Paso a paso: Cómo preparar el queso en aceite perfecto

1. Preparar el queso

Corta el queso en cuñas o, si prefieres que esté listo para comer, en dados de unos 2 cm. Asegúrate de quitarle la corteza si es de cera o artificial; si es natural, puedes dejarla bien limpia.

2. Aromatizar el frasco

En un tarro de cristal esterilizado y completamente seco, introduce en el fondo los granos de pimienta, el laurel y el ajo. Esto creará una base de sabor desde abajo.

3. Disponer las piezas

Ve introduciendo los trozos de queso en el tarro. No los aprietes demasiado; deja que haya espacio para que el aceite circule entre ellos. Intercala alguna rama de romero o tomillo entre las capas.

4. El baño de "oro líquido" con Masolea

Vierte nuestro AOVE Masolea Picual lentamente hasta que el queso esté completamente cubierto. Es vital que no asome ningún trozo, ya que el contacto con el aire podría estropearlo. La intensidad y los toques amargos y picantes de nuestra variedad Picual se fusionarán a la perfección con el carácter del queso.

5. La paciencia (el ingrediente final)

Cierra bien el tarro y guárdalo en un lugar fresco, seco y oscuro. Aunque puedes comerlo a los pocos días, el punto óptimo se alcanza tras 3 o 4 semanas de maceración.


Consejos de experto para un resultado 10

  • ¿Se puede guardar en la nevera? Si hace mucho calor, sí. Pero ten en cuenta que el aceite de oliva se solidifica (se vuelve blanco y espeso) con el frío. Basta con sacarlo 30 minutos antes de consumir para que recupere su estado líquido.
  • No tires el aceite: Cuando el queso se acabe, ese aceite es un tesoro. Úsalo para aliñar ensaladas, tostadas o para cocinar pasta. Tendrá todo el sabor del queso y las especias, enriquecido por la calidad de nuestro Masolea Picual.
  • El toque picante: Si te gusta el picante, añade una guindilla seca (cayena) al frasco. Le da un contraste espectacular al queso curado.

Nota de la abuela: "El queso en aceite es como el buen vino; cuanto más tiempo descansa, más historias cuenta al paladar."

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